El tratamiento con toxina botulínica se realiza sobre las arrugas dinámicas o de expresión de la cara, relajando los músculos faciales que forman este tipo de arrugas.
Existen tres tipos de arrugas. Las arrugas de fotoenvejecimiento, producidas por la acción del sol. Las arrugas por envejecimiento fisiológico y las arrugas dinámicas que son las más frecuente ya que se producen cuando gesticulamos o expresamos emociones.
Las principales indicaciones de toxina botulínica son para relajar las líneas de expresión de la frente, del entrecejo y de las patas de gallo.
Es un tratamiento no quirúrgico y rápido. No necesita test de alergia.
Consiste en micro inyecciones en la zona a tratar y la aplicación no lleva más de 20 minutos. Antes de aplicarse, se coloca una crema anestésica. El paciente puede experimentar un pequeño pinchazo y después ninguna molestia.
En la mayoría de los pacientes no existen efectos adversos importantes, los más comunes son enrojecimiento en el sitio de inyección y algún hematoma, que desaparece a la semana.
